Con el envejecimiento de la persona aumenta
el riesgo de que la reducción de la capacidad funcional
llegue a un nivel por debajo de un umbral mínimo, le limite
a la hora de realizar algunas de las tareas más comunes
de la vida cotidiana como por ejemplo caminar o levantarse de
una silla, y le haga depender de algún tipo de ayuda.
A partir de los 50 años de edad, es donde se observa
un mayor nivel de sedentarismo y donde gran parte de la reducción
de la capacidad funcional asociada al envejecimiento (que empieza
alrededor de los 30 años de edad) alcanza su valor más
elevado. Sin embargo, la disminución de la condición
física y de la capacidad funcional estará influenciada
por las enfermedades que se hayan podido padecer, el tipo de alimentación,
el estilo de vida o la cantidad de ejercicio físico que
se haya realizado, además de por la herencia genética.
¿Todas las personas "sufren" el proceso de envejecimiento
sobre la fuerza y la masa muscular de la misma forma?
No. Parece que la disminución de la condición
física con el envejecimiento se puede evitar en parte,
y que los cambios asociados al paso de los años en la fuerza
y la masa muscular están muy relacionados con la disminución
de la cantidad e intensidad de la actividad física que
se produce con el envejecimiento.
¿La pregunta anterior quiere decir que la práctica
de ejercicio físico de fuerza, frecuentemente, puede prevenir
en parte la reducción del tamaño del músculo
que se observa, especialmente, a partir de los 50 años
de edad?
Sí. Una gran parte
de la disminución del tamaño del músculo
que se observa a partir de los 50 años de edad en hombres
y mujeres, se puede evitar haciendo ejercicio físico regularmente.
¿Qué ocurre con la cantidad de grasa corporal de
las personas a partir de los 50 años cuando no hacen ejercicio
físico frecuentemente?
La
cantidad de grasa corporal suele aumentar de manera importante
a partir de los 17-20 años, tanto en mujeres como en hombres
que no hacen ejercicio físico frecuentemente. Se observa
que el porcentaje medio de grasa corporal, que a los 17-18 años
es cercano al 20% en mujeres y al 12% en hombres, aumenta progresivamente
hasta alcanzar valores medios del 25% (mujeres) y del 17% (hombres)
a los 35 años de edad y del 29% (mujeres) y del 23% (hombres)
a los 55 años. Por encima de los 55 años, estos
porcentajes de grasa continúa aumentando, al mismo tiempo
que las personas envejecen.
¿Qué consecuencias tiene el aumento de la cantidad
de grasa corporal que se observa con la edad?
La consecuencia más importante
es que ese aumento de la grasa corporal esta muy relacionado con
el aumento del riesgo de padecer enfermedades, como la diabetes,
la hipertensión o la artereoesclerosis.
La práctica regular de ejercicio físico, ¿tiene algún efecto sobre el aumento de la grasa corporal que se observa a partir de los 50 años de edad en las personas sedentarias?
Se han
realizado numerosos trabajos que han estudiado, en personas sedentarias
o que hacen poco ejercicio, los efectos de diferentes tipos de
entrenamiento de resistencia aeróbica o de fuerza muscular
sobre la cantidad de grasa del cuerpo; la mayor parte de ellos
indican que al cabo de varias semanas de entrenamiento se observa
una disminución significativa de la cantidad de grasa del
cuerpo (aunque se consigue un efecto mayor cuando se combina el
ejercicio físico regular con una dieta). Por lo tanto,
se puede concluir que una gran parte del aumento de la grasa del
cuerpo que se observa a partir de los 50 años de edad en
hombres y mujeres, se puede evitar haciendo ejercicio físico
de modo frecuente. (Ver también páginas 72 a 95).
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